domingo, 10 de enero de 2010

Busca bien abajo en el Closet...

Llega Enero en todos lados y el invierno a NY. Pero por razones misteriosas que no deseo publicar, ese invierno nos salió inconforme para un 2010 que propone y asusta. Asi que, basto de enfriar y blanquear el Norte con sus notas bajas y curvas congeladas se anima, con sin igual elegancia, a errar por la "alguna vez cálida" Florida.

Y asi van ya unos cuantos meses, menos cuantos que el Norte pues no quiero ofenderlos; pero mas cuantos de los que, nosotros, orgullosos Residentes del cálido Sur, habríamos querido tener.

Ayer la máxima por debajo de 50. Hoy en los 52. Con una mínima rondando los 32 que nos hace agradecer el sistema Fahrenheit sin darnos cuenta, pues de ser conocimieno publico que estamos en el punto de congelación del agua o en los 0 grados de nuestro celsius criollo, ya hace rato que nos habríamos quejado con la ONU y habríamos culpado a Chavez por errores de climatización.

Todo esto me hace recordar la Noche Buena Reciente. Si merece la pena mencionar, fue realizada en el patio de nuestra casa. Todos cenamos placenteramente en una larga mesa. Nadie mencionó "el weather".
Igual oda le merezco a la despedida del año, que sin susto alguno nos dio la gracia de recibirlo al ritmo de los merengues de Calle a orillas de la Piscina de mi Cuñada. Si lector, su piscina esta el el patio trasero. No en el sotano.

Y entonces pasó el largo fin de semana de Año nuevo y con el nos llegó el que mandaron del Norte. Y con eso no me refiero a mi Suegro, quien se arrimó a estas orillas sureñas a principios de Diciembre.
Cual respetable Emperador, el maldito llega y conquista y hasta le coje con quedarse. Llega Marzo y la cuenta sigue creciendo sin que el colmadero se enoje. Mas bien, señores, parece alegrarse.
De paso incurren terremotos, tsunamis y glaciares y la duda pesa. De saber, si a estas alturas, requerimos mas rarezas para creerle a la raiz que el arbol ya no es lo que era antes y que el verde desvanece.

Queda ver si me convenzo de burlar mi pesimismo hacia la humanidad y pienso, aun sea con la finalidad de sentir un calorcito virtual, que al menos quienes leen , y escuchan lo que leen, hacen un poquito cada vez, como la más minuscula hoja hace por la raiz.

Mientras el cambio incurre, busca bien abajo en el closet. Entre el baul del cuarto de huespedes o en las esquinas inalcanzables del ropero y, sin medir olores, engánchese su abrigo. El Sur, estimado floridense, ya no es el mismo del contrato...

John Tejada
Marzo 04, 2010

martes, 18 de septiembre de 2007

Querido Ñingo: (a mis grandes amigos)


Sé que ha caído mucha lluvia en estos días de sequía, sin que pudiera dirigir mis palabras y pensamientos contigo, a tus ojos y a tu oído.

Sé que sin lugar a dudas sientes, al igual que yo, más tristeza que enojo por mi ausencia, y sobre todo, por mi insistencia de hacerla tan tangible.

No dudo que tú, como buen soldado, herido y en alguna ocasión asustado, entendieras tu condición, hicieras un rápido ejercicio de autocrítica y, sin otro remedio conocido, dieras un paso adelante: refugiaste tus pensamientos, tus críticas sociales y políticas, tus sarcasmos y jocosidades, tus burlas hacia ti mismo y a tu realidad, tus cuentos y tus escritos… a alguno que otro amigo que ha venido a aprender a escucharte. Y gozar de tus chistes inteligentes. Y captarte con solo expresarle una sola palabra, que los haga reírse con sin igual complicidad.

Con tristeza, pero con igual cantidad de justicia, te comprendo. Pido, además, que los que ahora se reúnen contigo y te expresan su afecto, sean tan igual de merecidos de tu amistad como lo estoy yo ahora de necesitado de ella.

Y antes de que pienses que mis motivos para escribirte esto son las sin iguales situaciones con las que me he encontrado y he vivido en los últimos meses, debo convencerte que te equivocarías al pensarlo.

Mis motivos para extrañar nuestras interminables conversaciones; nuestros editoriales personales a la noticia del día; nuestros sustos por los últimos abusos políticos del país. Nuestras noches bohemias, sostenidas por dos cervezas (límite presupuestario) y un rehilete de canciones, escritos y cuentos que sin igual a dudas nos hacían vivir; nuestros locrios de pica pica con plátanos maduros, degustados a nivel del piso (pa’ sentir algo duro) y tus intentos por convencerme de no recostarme luego de habérmelo abrochado, no son, sin lugar a dudas, los que piensas…

Las razones, debo digerirlas cada día al despertarme. Cada tarde al encender la tv y no tener con quien comentar una noticia interesante. Cada canción de Silvio o de Filio, sin tener con quien reírla o llorarla, hasta el punto de que duele volver a escucharla.

Sin embargo, vuelvo a hacerlo. Con tal de poder recordar esos momentos.

Y en ocasiones, te confieso, puedo imaginarte tocándolas y predecir, de la forma más nostálgica que puedo, las notas que para tu conveniencia modificabas.

Me pregunto entonces, ¿Cuál canción te agrada hoy ejecutar?, ¿Cuál de todas habrás aprendido a tocar?, ¿Cómo dirá la más reciente que compusiste?... y el silencio es a veces malvado y en otras ocasiones piadoso. Me deja siendo el más ajeno de tus amigos, o el que más ha aprendido a apreciarte.

Ambos sabíamos que esto podía pasar. Incluso, al menos yo, estaba totalmente convencido de que así ocurriría. Pero nunca imaginé que sería tan perturbante.

Ahora sé, que nuestra amistad era tan única como el amigo que eres tú.

Ahora entiendo por qué la luz no se mide por el espacio que ilumina… sino el universo que oscurece cuando no está.

Tu Hermano,

John (Ago 2007)

domingo, 16 de septiembre de 2007

En un rincón del mundo... (o un Inocente Amor.)



Hay una mujer en el mundo, por quien regalaría la Luz de una noche sin estrellas. Por quien daría el calor de una tarde rebelde de invierno, aunque su ausencia signifique el frío más profundo. Hay una mujer en el mundo, por quien donaría todos mis intentos de vivir. Por quien moriría, si eso significa recibir la vida suya.

Existe, en un rincón del mundo, esa mujer por quien cualquier otro lugar pasa a ser innecesario, aburrido... triste. Pararía de respirar sólo para escuchar los latidos suyos. Y maravillarme con la certeza de que, efectivamente, ella vive. Y que, sin obligación alguna, me brinda toda la gloria que yo aún no sé si merezco.

Hace mucho tiempo dudaba de su existencia, pero me convencí de que en algún lugar existiría. Sin embargo, nunca consideré la inviabilidad de la vida sin ella, hasta que hoy la encontré.

Y ella, es mucho más de lo que pude imaginar. Es el universo completo, tal como es, más una que otra nube de chocolate con almendras. Es el viento que corre del Nordeste al Sur empujado por las alas de unicornios azules. Es el amanecer de Luna llena que se hace notar en la ventana. Es el camino del exceso en los tiempos de migajas. No es tan solo mi aire: es el pulmón con que respiro. No es tan solo mi agua: es la copa que cubre mis labios para calmar mi sed. No es tan solo mi Proa: es mi timón.. No es tan solo mi Norte: es mi brújula para encontrarle. No es tan solo mi mar: es mi barco y mi ancla de afirmarme en la arena.

Ahora cumple 19 años de vivir. Pero yo hace sólo 3 años la encontré. Y moriría por vivir expresándole lo dichoso que soy de que exista. Y de que me ame como yo le amo a ella.


Copyright. (1998-99)


Remanentes...



Puede que sea necesario inventar nuevos alfabetos o formular nuevos ábacos para contar las cosas que pienso.

Puede que, de repente, me compruebe ser prudente y refugie mis deseos en intentos de canción… o talvez, aún mejor, como quizá hay quien precisa, debo ceder complacido a olvidarme de mis días de absoluta quietud. A creer que, si necesario, puede que también su existencia sea plausiblemente oportuna.

Sé que ella no tiene la culpa…

Ella, sólo ha sido la misma que ha mostrado ser a todos. Sólo que, al parecer, yo observé lo diferente.

He sentido la gracia de compartir por instantes la tonada inasible de su ingenio. A descubrir lo corta que se hacen las llamadas si su voz está en el otro extremo. En su orgullo por las huellas que le ha dejado el camino y en su sinceridad, por confesar los zapatos que lleva ahora vestidos.

Pero al final, sin embargo, la sensación que remanece es diferente…

No incurren ya en mis minutos libres la sensación de vacío cual comedia en mis adentros. No recojo entre mis manos el orgullo de saber que definitivamente, mutua el interés de escucharnos, de nombrarnos… de vernos.

No presiento pasos firmes ni tierra arisca en el piso; sino al contrario, convivo, en la media dimensión de locuras y razones. En mis deseos de ser fuerte y en mis ganas de mostrarme débil. Entre la armonía y el desorden que sin proponérselo, en mi ella ha provocado.

Lo que remanece entonces es, el placer virtual de haber sido y la utópica necesidad de querer llegar a ser, cual si alguna incógnita de un destierro anunciado.

Lo que remanece entonces son, las ganas de sentir más que el sonido de sus labios lejos de mí oído.

Remanece la inquietud del sabor de su piel en mis labios.

Remanece el efecto natural de desearle…

Remanecen mis intentos de buscarle sin llevar el permiso de tenerle…

Y la razón inexplicable de extrañarle sin llegar siquiera a conocerle.



John (Año del Milenio, o algo así...)

El Instante


Ya no existe nada que pudieras lamentar.

No destilan cilios de agonía los cauces del clamor de ayer.

No persiste la utopía de un nuevo día.

Las raíces lloran sin secar y las rosas su filosofía.

Tal parece que el instante había ocurrido

Escondido tras mi intento de esperar.

Perdón por decir que habías dolido

En cada amanecer que te pretendías quedar.

Y enverdecieron las migajas de tu voz en madrugada.

Y tu nombre perdió fuerza de un ayer.

Si tus dígitos ocurren un instante inesperado

Ya no existe el miedo de tus voces subsecuentes

Ni el reproche interminable de perder.

Hoy no tengo nada que pudiera reprochar.

No recorren mis adentros tus vestigios de mujer.

No resido en la tristeza comprendida

De guitarras escuchándome nombrar

la virtud de tu voz fa sostenida.

De repente me encuentro enmudecido,

Sonriente a la luz de mi nuevo despertar.

Encontrando las monedas que he perdido

En bolsillos escurridos de esperar.

Y enverdecieron las migajas de tu voz en madrugada.

Y tu nombre perdió fuerza de un ayer.

Si tus dígitos ocurren un instante inesperado

Ya no existe el miedo de tus voces subsecuentes

Ni el reproche interminable de perder.

Pininos...



Parece mentira. Pero yo, que me considero fiel y atento admirador de la tecnología y la Red, esa que nos ha hecho más informados y menos seguros; me he encontrado ausente de una de sus garras más interesantes. Una que quizás sin proponérselo, parece haber logrado unir dos artes: el rescate al antiguo de E.S.C.R.I.B.I.R. (que en realidad, nunca se había ido) y el renovado y fresco arte de "publicar". El mismo, que te hace temeroso de tus propias creaciones y te convierte en el primer crítico de tu trabajo. Porque quien te lee merece respeto. Visto de esta forma, el Blog viene a ser ese amigo en quien confías tus borradores (porque nunca la versión final está perfecta) y sin que lo pidas, te anima a ser más tú. Así que finalmente, me inicio en este mundo con las manos vacías y el alma llena de ideas y pensamientos que quisiera compartir. Y me daría mucho ánimo que tú fueras uno de esos amigos... Mis Respetos... P.S. A modo de introducción, les dejo con una pequeña recopilación de "lo viejo": nostálgico e inolvidable.